Cómo evitar que una camarera acabe hasta las narices de ti y raje sobre tu persona [o muertos] con sus compañeras.
- No le hables como si fuera cortita. Trabajar de camarera no significa ser una ignorante.
- Mírale cuando le hables. Y si le estás mirando pero no es a la cara, no vale. No son sus tetas las que van a traerte el café.
- Entiende que aunque para tus padres posiblemente seas el centro del mundo, para ella no. Si llegas a un bar y está lleno de gente es posible que esté atendiendo a otras personas y no va a dejarlo todo por ti, ten paciencia.
- No es adivina, así que por favor, si vais a querer sacarina con vuestro café ["descafeinado de sobre con leche desnatada tibia"] decídselo antes de ir a buscarlo para evitar tener que dar más vueltas que una noria.
- No, no es un perro para tener que atender a un “tsss tsss” o “sonidocomodebesoquesehacealosperros”.
- Puede que estéis es un país donde no se hable vuestro idioma, pero eso no significa que nadie pueda entenderos, así que vigilad vuestros comentarios o podréis sorprenderos.
- Si en tu casa tiras las colillas a un cenicero, en la terraza de un bar haz lo mismo. No, el suelo no se las traga. Por la misma regla de tres, no dejes todas las porquerías que has ido acumulando en el bolso o las cajas de los zapatos que te acabas de comprar tirados en la mesa o el sofá.
Pero sobre todo…
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Se merece el mismo respeto que tú, trátala como te gustaría que te trataran a ti.
Por desgracia en esta vida tiene que haber de todo. Menos mal que una se encuentra también con gente agradable y educada, porque si no…