RSS

Mis Adorables Vecinos [ I ]

02 Feb

Al poco de mudarnos D y yo al piso, empecé a descubrir las “maravillas” de vivir en un bloque. Yo, que toda la vida había vivido en una casa con un terreno que me distanciaba bastante de los vecinos [que además eran mis abuelos, por lo que podía llegar tranquilamente a casa a la hora que quisiera sin miedo a que nadie cotilleara de mis idas y venidas], no estaba acostumbrada a oír voces en casa que no eran las de los que vivíamos o estábamos en ese momento en ella. Ni a enterarme de la hora a la que entraban o salían los vecinos de su casa. Ni tan siquiera a encontrarme a alguien cuando salía a por el correo o a tirar la basura con un chándal encima del pijama [básicamente porque aquí lo hago en un minuto y en la urbanización tenía que coger el coche para ir a la zona central]. Y por supuesto, no estaba acostumbrada a estar tranquilamente en casa pelando patatas y que de repente una voz monstruosa inundara la cocina para cantar una y otra vez “Serenade”. Sí, así fue como “conocí” a La Niña Cantora de Viena.

La primera vez, como ya he dicho, me pilló sola en casa mientras preparaba la cena. Estuvo por lo menos una hora cantando la misma canción. Una y otra vez. Una y otra vez. Una y otra vez. Cuando llegó D, se lo conté, pero no me hizo mucho caso. A la tarde siguiente estaba en el sofá leyendo y D jugando a la consola cuando, de repente, un ruido de acople me sacó de Invernalia y me trajo de nuevo a la realidad.

-Un dos, un dos, probando.

Oh, oh.

-Cariño, escucha, es la vecina que te decía ayer.

*Sonido que más bien parecía un gato en celo con afonía*

-¿Y qué quieres que haga?

“Subir con un lanzallamas y exterminarla ¬¬ ”

Empecé a pensar que igual eran manías mías, que yo no estaba acostumbrada a esto de tener vecinos y que lo normal es tener que aguantar que de repente una horrible voz irrumpa en tu casa [porque si al menos la niña cantara bien y tuviera un repertorio amplio y con buen gusto, pues oye, lo mismo era soportable], pero al tercer día me di cuenta de que yo no era la única que no estaba conforme con los gorgoritos de la nena.

Estaba en el sofá con el portátil hablando con unos amigos y ella, al igual que los dos días anteriores, empezó a cantar “Serenade” [que por cierto, la reconocí por pura intuición, ya que la pronunciación en inglés no es el fuerte de la chiquilla]. Les conté a mis amigos lo que pasaba y empezaron a darme consejos sobre qué hacer. En un momento dado se me ocurrió grabarla para enviarles el video y que disfrutaran ellos también, pero justo cuando saqué la cabeza por la ventana [era verano y ambas teníamos las ventanas abiertas, por lo que se oía mejor así que dentro de la casa] oí a otro vecino desgañitarse para decir “¡NIÑA, QUE TE CALLES DE UNA VEZ!”. Al momento cesaron los maullidos y la paz se instauró en el bloque. Tres semanas. Tres felices semanas. No sé si fue casualidad y que se fue de vacaciones o que estaba acojonada por los gritos del señor. El caso es que cuando ya ni me acordaba de la niña, una tarde volvió a las andadas. Y con el volumen más alto. Y más a menudo. Y cada vez a horas menos normales. Lo único bueno es que al menos va variando el repertorio. De “Serenade” pasó a “Alejandro” [que también repitió una y otra vez hasta que el nombre dejó de tener sentido] y alguna más que ahora no recuerdo.

El caso es que ya he probado varias cosas para hacerla callar [menos subir a su casa y decirle que por favor deje de torturarme, pero me da miedo enemistarme con ellos, porque al vivir encima de nosotros llevan las de ganar, que ya os hablaré otro día de los padres de La Niña Cantora de Viena, más conocidos como La Taconcitos y El Martillito]. Un día puse metal a toda hostia y al instante se calló. Creí haber encontrado la fórmula de la felicidad, pero cuando la siguiente vez que empezó a cantar volví a hacerlo, no surtió efecto alguno. He probado también a hacer lo típico de los tebeos o las películas de picar en el techo con el mango de la escoba. Tururú. No sirve de nada, porque sólo se oye en mi casa. También le grité un día por la ventana igual que el otro vecino. Me ignoró [o lo mismo ni me oyó]. Por suerte va por rachas y a veces tengo que soportarla unos cuantos días seguidos pero luego me da tregua una o dos semanas…digo yo que irá en función de la cantidad de deberes que tenga, los castigos y las notas.

Así que de momento vivo resignada, aguantando como buenamente puedo. Hasta el día que me harte y suba con un lanzallamas :)

Anuncios
 
7 comentarios

Publicado por en 2 febrero 2011 en Cosas que se sacan de quicio, Vecindario

 

7 Respuestas a “Mis Adorables Vecinos [ I ]

  1. Choovanski

    2 febrero 2011 at 1:08

    JAJA GRÁBALO POR FAVOR !!!!!!

    Buenísimo, sé que es una tortura, pero me he partido la caja XD

     
  2. Lau

    2 febrero 2011 at 12:09

    ¿Has comprobado si es retrasada mental? Es que eso mismo llevo viviendo toda la vida en Linares, tengo un vecino con síndrome de down que lo mismo te canta a viva voz a Michael Jackson (es su favorito), los payasos de la tele, o música dance de principios de los ’90. Como imaginarás, el mongolismo no concede una tregua a las aptitudes musicales, así que tengo muy malos recuerdos de cuando tenía que estudiar exámenes. Ah, por cierto, no sólo cantaba, sino que la música estaba a todo pijo y le oías además pegar botes hasta tal punto que llegabas a pensar que el fin del mundo había llegado.

    Por cierto, creo que has estado demasiado acostumbrada a vivir sin vecinos. Bienvenida al mundo real de las paredes de papel.

     
  3. Lala

    14 febrero 2011 at 11:50

    No, Lau, la verdad es que no lo he comprobado, pero no lo creo…De todos modos son todos ruidosos, ya hablaré de los padres otro día. Y lo más alucinante es que precisamente esta noche, estábamos David y yo…ejem…eso, la cama chirriaba un poco y los muy cabrones se han puesto a dar golpes para que paráramos. Hachesdepé ¬¬

     
    • Lau

      16 febrero 2011 at 20:36

      En casos así, a empujar más. Jiajiajia…

       

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: